1º Básico a IV° Medio
Fortaleza: “La fortaleza es la virtud que asegura en las dificultades la firmeza y la constancia en la búsqueda del bien”.
Definición
Es evidente que la vida normal requiere fortaleza para superar las dificultades externas e internas propias de toda actividad. Se necesita fortaleza para levantarse a la hora; para dejar las cosas ordenadas; para ser amable con los demás; para cumplir el deber, y hacerlo con alegría; para soportar los errores de los demás, y los propios; para ayudar a los demás y para dejarse ayudar; etc. La persona que tiene poca fortaleza suele caer en la tristeza ante cualquier dificultad, todo se la hace “cuesta arriba”; le falta “espíritu deportivo”. Por el contrario, el que ha sido educado para ser fuerte, va por la vida con una alegría y una seguridad que resisten las dificultades.
No podemos educar a nuestros hijos para una vida blanda que no existe; los haremos desdichados porque no estarán preparados para la vida real.
La excesiva comodidad impide el desarrollo de la fortaleza y ayuda a tener hijos temerosos y egoístas; en cambio, la exigencia cariñosa hace de los niños personas más alegres y seguras, porque al exigir les estamos diciendo “tú puedes”, “tú eres capaz”, “yo confío en ti”.
Para educar esta virtud basta con ponerle intencionalidad a la vida cotidiana: que haga su cama; que estudie y haga sus tareas cuando debe hacerlo, con y sin ganas; que ayude en la casa con otros encargos; no permitirle pataletas cuando algo no sale como lo esperaba; comerse toda la comida; exigirle buen trato con todos; etc. Sobre todo, ayudarles a poner la mirada y el corazón en la alegría de alcanzar el bien (buenas notas, alegría de los padres, satisfacción del deber cumplido, etc.).
“La Fortaleza es la virtud de los enamorados, de aquellos que por un ideal que vale la pena, son capaces de arrastrar los mayores riesgos; la virtud del caballero andante que por amor a su dama se expone a aventuras sin cuento; la virtud, en fin, del que sin desconocer lo que vale su vida, la entrega gustosamente, si fuera preciso, en aras de un bien más alto” (D. Isaacs, “La Educación de las Virtudes Humanas”).
Algunas consignas y actividades con el hijo, que ayudarán a educar la virtud en la casa:
“Trabajo bien aunque esté cansado”
a) Exigirle que se levante a la hora exacta que debe hacerlo, sin darle concesiones a la pereza.
b) Animarlo a tener un horario para cada cosa (levantarse, estudiar, jugar, etc.), y a cumplirlo con y sin ganas. Verá que el tiempo le alcanza para más y valorará el orden y la fortaleza.
c) Estimularlo a terminar bien todo lo que comienza: juegos, tareas, encargos, etc.
d) Exigirle que ordene su pieza, sus cosas, antes de acostarse, aunque se sienta cansado.
“Soporto las incomodidades sin quejarme”
a) Que ponga buena cara cuando le piden algo en la casa. Corregirle cariñosamente y pedirle que se disculpe cuando no cumpla.
b) Animarle a ofrecerse voluntariamente cuando hay que ordenar, limpiar, servir, etc.
c) Motivarle a ofrecer a Dios el esfuerzo que requieren sus obligaciones.
d) Manifestarle la satisfacción y alegría que produce en sus padres y profesores verle cumplir su deber.
e) Motivarlo a no quejarse del frío, del calor, del hambre, de la sed … darle un no a la “lata”.
f) Corregirle cuando pone mala cara porque no le gusta la comida.
Orientación a los padres
“Debemos educar a nuestros hijos para la vida real, la vida blanda no existe”